Obituario
En memoria de Juan Alberto Coch (1923-2017)
Torre, Moyna y Nieto durante el homenaje a Juan Alberto Coch

El pasado 26 de octubre el Consejo de Facultad de Química realizó un homenaje al profesor catedrático Juan Alberto Coch, figura referencial de la vida académica de nuestra Facultad, fallecido el martes 3 de octubre. Para la ocasión fueron convocados los ex decanos de Facultad, Dres. Patrick Moyna y Alberto Nieto, y el Ingeniero químico Valentín López, quienes aportaron anécdotas y el mejor de los recuerdos para quien fuera un actor imprescindible en el desarrollo de la investigación en Facultad.

Coch había ingresado a la cátedra de Físicoquímica en el año 1950, llegando a ser su profesor titular hasta su destitución en 1974 por la dictadura cívico-militar. Antes de eso había viajado y ganado experiencia en Francia y Suecia, para volver al país en 1958. Sobre esa vuelta al país recuerda Moyna: “Yo estaba en segundo año cuando volvió de Suecia. Formó parte de un manojo de docentes que empezaba a hacer investigación, y en esas circunstancias, Coch tenía que empezar a armar su laboratorio. Acarreamos sillas y estanterías a su laboratorio, ubicado en lo que llamábamos “sala de piedra” (subsuelo del Instituto de Química)”. Coch se había especializado en Cromatografía, y con ese perfil se integró a trabajar en el Hospital de Clínicas con el profesor Caldeyro Barcia, aportando sus conocimientos sobre aislamiento y purificación al estudio de Barcia sobre los niveles de oxitocina previos y durante el parto. “Coch cayó como anillo al dedo, y trabajaron muchos años juntos”, evocó Moyna.

“Fue un padre académico para mí, y una gran persona además de un gran maestro”, expresó Nieto, quien se inició en su carrera como investigador motivado por Coch. “Yo hacía Ingeniería química, y en segundo año de Físicoquímica, Coch me invitó a investigar. Entonces largué todo y fui, porque Coch era un gran motivador”, recuerda Nieto. El ex decano subrayó el aporte de Coch en la creación de Pedeciba, y en el fomento de la investigación en Facultad de Química. “Posiblemente a un estudiante le cueste hoy entenderlo, pero en ese momento la investigación científica no era lo normal en la Facultad, sino la excepción. Coch y Sáenz integraron esa generación de docentes que nos dijo que no se podía hacer docencia sin investigar, que la Universidad se caracterizaba por generar conocimiento y no sólo por transferirlo”, explicó el ex decano.

Pero Coch fue también un docente comprometido con la divulgación de la ciencia entre los más chicos. “En Brasil, iba a las escuelas y trataba de generar experimentos simples y seguros; toda su energía estuvo puesta en esas cosas hasta el final. Fue un tipo excepcional”, recordó Nieto.

Por su parte, la decana de Facultad, María Torre, evocó la figura de Coch como docente. “Tenía ciertas cosas atípicas. Cuando veía a algún estudiante distraído, le tiraba una tiza, haciéndolo prestar atención. Él no sólo se preocupaba por dar la clase, sino por captar la atención de su auditorio como fuera”, recordó Torre, y agregó: “El primer día de clase nos dijo: si ustedes no saben inglés, son analfabetos. Y yo, que venía de un colegio francés no pocas veces contrario a todo lo anglo, le creí, y me puse a estudiar inglés. Y por suerte le hice caso”.

Para Trujillo, en tanto, “Coch fue uno de esos mojones que ayudaron a formar la profesión. Siento por él un enorme agradecimiento, como profesor, y como persona”. Una frase de Santa Teresa de Jesús citada por Trujillo, dio la medida del sentimiento y la circunstancia, porque “en Coch se cumple, a cabalidad, aquello de que ‘vivir se debe la vida de tal suerte que viva quede en la muerte’”.

 

 

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