Un repaso por las imágenes ganadoras del Primer Concurso Fotográfico de la Facultad de Química
Foto ganadora del segundo premio. Autor: Luciana Pereira Mora

La química forma parte de nuestro día a día, nos rodea y constituye. Está en el alimento que nos nutre, en el aire que respiramos, en los textiles que nos visten, en los artilugios tecnológicos que nos comunican, transportan, o entretienen. Es naturaleza y creación, sustancia y reacción, vida. Con esa premisa, la Facultad de Química organizó en 2017 su Primer concurso fotográfico institucional, una iniciativa que bajo la consigna “Dentro o fuera del laboratorio, la química y la vida”, se propuso captar en imágenes el amplio y rico universo de la Química en los distintos ámbitos de lo cotidiano (hogar, trabajo, salud, educación, entre otros), la naturaleza o la cultura, dentro o fuera del laboratorio. Las imágenes ganadoras, que fueron exhibidas en la muestra que acompañó la ceremonia de entrega de títulos de ese año, se exponen ahora, por primera vez, en formato digital. Cada una de ellas ilustrará nuestra portada institucional en las semanas por venir. 

El concurso tuvo carácter abierto y apostó a la pluralidad, covocando a personas no necesariamente vinculadas a la química, profesionales o aficionados a la fotografía. La convocatoria se realizó entre los meses de julio y setiembre, siendo 80 los sobres recibidos.Entre los vencedores del concurso hay participantes de distintos puntos del país, con ocupaciones diversas, más volcados a las ciencias en algunos casos, o al arte en otros. Sus trabajos, seleccionados por un tribunal compuesto por la fotógrafa y docente Sandra Marroig (Instittuto Escuela Nacional de Bellas Artes), el Dr. Sergio Fazio (Gerente de Marketing de Laboratorio Mega Pharma), y el Dr. Omar Martín (profesor libre de la Facultad de Química), son un reflejo de esa diversidad: desde la apuesta por el juego cromático dentro del laboratorio propuesto por Luciana Pereira Mora (Segundo premio Fundaquim) y Enrique Pandolfi (tercera mención), al tono más reflexivo sugerido por Martha Elena Huerta Ferrás (Primer premio Mega Pharma) en esas páginas polvorientas y pétalos mustios que evocan el paso del tiempo, o por Pablo Vignali (segunda mención) que apuesta a la intertextualidad de la obra dentro de la obra, en esa imagen de laboratorio de fotografía que revela, a su vez, la de otro laboratorio, pero esta vez de química. En contraste con esa falsa memoria siempre evocada en el blanco y negro elegido por Vignali, asoma la vibrante irreverencia de un conocido personaje de la cultura popular inmerso en un ambiente de noche y excesos, tal la fotografía ganadora de la primera mención, a cargo de Alen Alayan. El contrapunto con esa artificialidad desenfadada y esa musculatura hiperdesarrollada de Bart Simpson, asoma la propuesta de las dos últimas imágenes del conjunto, a cargo de Laura Àlvarez Camiou y María Fernanda Gastaldi (cuarta y quinta mención respectivamente), que colocan el foco sobre la naturaleza y sus proceos, ya en esa gota de rocío o lluvia sobre la vegetación, ya en esos tonos herrumbrosos que delatan la acción del aire sobre el metal.